Stendhal contaba historias regulares, pero lo hacía de un
modo que eran sublimes; Cobra Kai cuenta historias inverosímiles, pero lo hace
de modo que todo parezca real.
Karate Kid nació en los ochentas, en esos años que estaba de
moda glorificar la violencia: la violencia podía resolver todos los problemas,
inclusive los problemas psicológicos. La primera película nos muestra un niño
nuevo en la escuela, al que le gusta el futbol y mujeres que están fuera de su
liga. De ahí parte para mostrar cómo, gracias a su dedicación, le quita la
novia al más popular de la escuela y además lo vence en su propio juego: el
karate.
30 años después, estamos de nuevo en ese lugar, con esa
misma gente. Pero ahora el papel cambió: el niño nuevo de la escuela tiene una
familia de comercial y es el mejor vendiendo autos; el popular es alcohólico y
no tiene trabajo ni nadie que crea en él. Todo cambia cuando conoce a Miguel,
un niño nuevo en el vecindario que sufre bullyng en la escuela por ser latino y
pobre.
Después de mucho pensarlo, decide ayudarlo. Aquí es cuando
vemos que la vida no es fácil para nadie y que para Johny el karate había sido
su salvación de una vida sin sentido, y conocemos los motivos que lo llevaron a
ser el mejor peleador del valle. Nos muestran un hombre que sufrió mucho y
nunca logró superar esa derrota, porque nadie le dijo que aprender a perder es
lo que nos hace crecer como seres humanos, que la victoria nos muestra lo más
superficial de nosotros, pero es en la derrota donde se termina de conocer a profundidad
lo que cada quién es.
La serie nos muestra partes que no conocíamos de los
personajes que ya conocíamos, pero a la vez introduce nuevos personajes excelentes
también: el niño que sufría bullyng por tener una cicatriz en su labio, el nerd
que quería estudiar mucho para ser rico y poder conseguir novia, la niña que
dejó a su amiga de siempre para ser popular.
La primer temporada nos muestra a dos protagonistas que no
han superado el pasado: Johny vive a la sombra de la derrota y Larusso continúa
promocionándose como campeón. Ambos personajes tienen un largo camino por recorrer
para ser amigos y esta historia nos muestra cómo es posible, porque Cobra Kai
siempre se trató del perdón, los nuevos comienzos y el hecho de que tenemos más
cosas en común que diferencias, aún con nuestros enemigos.
Cobra Kai nos habla de la importancia de tener un mentor:
alguien que nos diga qué es lo que hay que hacer y cómo hacerlo, porque uno no
nace sabiendo las cosas, vivimos en una sociedad y tenemos que aprender de los
demás. De ahí la importancia de saber elegir las amistades y las cosas en las
que nos esforzamos. Nuestra vida se define por las personas a quiénes dejamos
influir en ella, nos pueden llevar por buen camino, o no.
Cada personaje de Cobra Kai tiene un arco de desarrollo
impresionante que los pone, no como héroes, si no, como humanos, que siempre
pueden equivocarse, pero el darse cuenta de que se equivocaron es lo que los
hace mejorar y hace que tengamos cinco temporadas impresionantes. Stendhal nos
muestra a un Fabricio del Congo que hace todo lo posible (y hasta lo imposible)
por conquistar a su amada, Cobra Kai nos muestra simples adolescentes
adquiriendo habilidades que les parecían imposibles, con el mismo objetivo, lo
demás llega sin que lo esperen.
Cobra Kai –igual que Game of Thrones–, muestra las
motivaciones detrás de cada villano, los motivos que los llevaron a hacer lo
que hicieron. El hecho de que hayan hecho todo por creer en algo y llevarlo
hasta sus últimas consecuencias los muestra como simples humanos, con errores y
aciertos, hace que podamos empatizar con todos los personajes y no odiemos a
nadie, al final del día. Lo que la hace mejor que Game of Thrones, es que
mientras en GOT aprendimos a odiar a todos, porque eran egoístas y mentirosos;
en Cobra Kai pudimos empatizar con todos, porque a pesar de ser vagos, tontos y
débiles, también son capaces de perdonar y esforzarse por vivir cada día como
si fuera el último, dejando atrás rencores pasados.
Lo que hace que Cobra Kai sea tan buena, es que –a pesar de
carecer de trama–, nos muestra la psicología dentro de cada personaje, (innovación
introducida por Stendhal en sus novelas, que los cineastas decidieron
sacrificar por los efectos especiales) de manera que el espectador conoce a fondo
cada detalle de su personalidad.
Cobra Kai captura lo mejor de todas las categorías de
entretenimiento: la novela psicológica, la película de acción, los dramas adolescentes
y el sitcom de comedia.

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